Fallcrest

Fallcrest se asienta en medio de las Colinas de la Luna (Moon Hills), junto a la catarata del río Nentir. Aquí se encuentran todos los viajeros y comerciantes que emplean el viejo Camino Real (King’s Road) que discurre de norte a sur, la Ruta Comercial enana (Trade Road) que viene del este, y quienes surcan el propio río Nentir. Los riscos circundantes albergan varios pequeños valles, donde viven granjeros y leñadores; pocos de ellos están a más de seis o siete millas del pueblo. En general, la gente que vive fuera de los muros de Fallcrest se gana la vida con la agricultura o cuidando ganado, mientras que los que habitan en la urbe son artesanos, peones o mercaderes. La gente sin otras expectativas vive contratándose como porteadores, para llevar los cargamentos desde los Muelles Inferiores hasta los Superiores (o viceversa).

Fallcrest importa bienes manufacturados de las ciudades de mayor tamaño que hay corriente abajo, así como herramientas y artículos de hierro del pueblo enano de Hammerfast; a su vez exporta madera, cuero, frutas y grano. También comercia con Winterhaven. Las colinas circundantes albergan varias canteras de mármol que alguna vez produjeron una buena cantidad de piedra, pero en la actualidad la zona no tiene mucha demanda de piedra ornamental, por lo que sólo un puñado de canteros sigue con su negocio.

Fallcrest está dividida en dos barrios por un acantilado que la atraviesa. La zona al norte del risco se conoce como el Distrito Superior; esta zona sobrevivió casi intacta a la caída de la ciudad y fue la primera en volver a ser ocupada. Al sur del acantilado está el Distrito Inferior, que tiende a ser una zona más nueva y pobre. En caso de una amenaza seria, los habitantes se refugian en el Distrito Superior, ya que el acantilado, el río Nentir, y los muros de la ciudad rodean por completo ese barrio, lo que presenta una gran ventaja defensiva. Las murallas consisten en dos muros paralelos de piedra, con un relleno de tierra entre ambos, de unos 20 pies de alto. Aproximadamente cada 90 metros, la muralla está reforzada con una pequeña torre. Dos parejas de centinelas (guardias del castillo) patrullan por encima del muro cada noche, pero a menos que haya algún peligro inminente, las torres están cerradas con llave y desocupadas. Las puertas principales siempre tienen una guarnición activa.

Fallcrest

La historia de Fallcrest

Hasta hace unos cuatro siglos, las Colinas de la Luna (Moon Hills) y el valle aledaño del Nentir eran tierras fronterizas poco colonizadas, hogar de belicosas tribus humanas y reinos remotos de otras razas, como enanos y elfos. Gigantes, minotauros, orcos, ogros y goblins plagaban la zona. Las ruinas como las de Lomas Grises (Gray Downs), o los fuertes sobre las Viejas Colinas (Old Hills), datan de aquellos días, igual que las historias del héroe Vendar y el dragón del Nentir.

Con el auge del imperio de Nerath al sur, los colonizadores humanos empezaron a asentarse corriente arriba del Nentir, funando aldeas y pueblos como Fastormel, Harkenwold, y Winterhaven. Una heroína Nerathiana llamada Aranda Markelhay, obtuvo un permiso del Rey para construir una fortificación en la zona de las cataratas del Nentir. Hace 310 años erigió una sencilla torre en el lugar en el que hoy se alza la Fortaleza Moonstone, y bajo su protección el pueblo de Fallcrest empezó a crecer.

En el transcurso de los siguientes 200 años, Fallcrest llegó a convertirse en una pequeña y próspera ciudad. Era una encrucijada comercial natural, y los Markelhay la gobernaban con justicia. Cuando el imperio de Nerath empezó a desmoronarse hace aproximadamente un siglo, Fallcrest siguió floreciendo… durante un tiempo. Hace 90 años una horda de orcos salvajes, conocidos como las Lanzas Sangrientas (Bloodspears), descendió desde Stonemarch y arrasó el valle. El ejército de Fallcrest fue derrotado en un apresurado intento por detener a las Lanzas Sangrientas en las Lomas de Gardbury (Gardbury Downs). Los orcos saquearon e incendiaron Fallcrest, y extendieron su destrucción por todo el valle del Nentir.

En las décadas transcurridas desde la Guerra de las Lanzas Sangrientas (Bloodspear War), Fallcrest ha luchado para volver a levantar cabeza. El pueblo es una sombra de la antigua ciudad; poco comercio atraviesa el río en estos días. En el campo se pueden encontrar haciendas y mansiones abandonadas en decenas de millas a la redonda, originarias de los días del imperio de Nerath. Una vez más, el valle del Nentir se ha convertido en una zona fronteriza donde poca gente vive.

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Las Crónicas del Valle del Nentir sandman